El traje verde de las celebrities

Is green the new black?

¿Es el verde el nuevo color de moda de los famosos?

La relación entre los famosos y las sostenibilidad es algo “raruna”, entre otras cosas porque la huella de carbono* de un famoso es irremediablemente mucho más profunda que la de cualquier otro mortal. Esto viene provocado por un ritmo de vida excesivo en el consumo: innumerables traslados y viajes en todo tipo de transportes, consumo de ropa, joyas y artículos de lujo, etc. No suena muy eco, que digamos. Algo así como “haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”. La figura del famoso está tan ligada a las grandes marcas, que en muchos casos nos resulta imposible entender la consistencia de un compromiso cuando con una mano se defiende los derechos de las personas o el ecosistema y con la otra se cobra el cheque de una corporación que daña los derechos antes mencionados. Y si no, recordemos el reciente escándalo-campaña de Scarlett Johansson con Sodastream y Oxfam.

Son tiempos mutantes, en los que crece el segmento social de consumidores que nos estamos transformando en ciudadanos que consumen. Cada vez somos más exigentes con la calidad de lo que compramos y exigimos coherencia y transparencia en todo lo que nos toca. Y un famoso, es también un consumidor. Y un ciudadano. Y también una marca, en términos de mercado. Pero por encima de eso es sobretodo una persona a la que le pinchas y sangra, como cualquiera. Y que tiene sus contradicciones, igual que tu y que yo. La contradicción va unida a la naturaleza humana.

El problema de las contradicciones de los famosos con las causas y su falta de credibilidad está muy vinculado a la escala y a la visibilidad. Mientras que yo, común mortal, si quiero transformar mi casa en un lugar más sostenible lo que hago es instalar accesorios para el ahorro energético y comprar productos de limpieza biodegradables (por poner un ejemplo), un famoso se construye un palacete ultra-eficiente que se auto-gestiona energéticamente. La diferencia está en que si yo un día por la razón equis, me dejo la calefacción encendida durante tres días o mezclo plásticos con orgánico, nadie se entera. Sin embargo, si Naomi Campbell acepta como “regalo” unos diamantes del conflicto del Congo, se entera hasta el vecino del quinto.

memejohansson

Uno de los muchos memes que inundaron Internet después del escándalo Johansson-Sodastream-Oxfam

Yo no soy un modelo de conducta (vale, Naomi Campbell tampoco). Pero las celebrities si que lo son, porque nos guste o no, representan (de momento) en el imaginario colectivo la encarnación del éxito. Su influencia funciona como un potente foco de atención para aquellas causas y problemas que normalmente no tienen el protagonismo que merecen en los medios. Allí dónde están los famosos están los medios y lo que sale en los medios, llega a la gente.

Es muy difícil mantenerse totalmente al margen de prácticas malsanas porque vivimos inmersos en un sistema de consumo disfuncional que lo atraviesa todo. Y aunque siempre vayas en bicicleta, llega un día que por trabajo te toca irte a Honolulú (ojalá, cruzo los dedos) y claro, en barco de vapor, pues como que no vas. ¿Entonces, qué haces? De momento son poco accesibles otras opciones que resuelvan la necesidad y que además no supongan un estropicio ambiental. Por eso es importantísimo apoyar y defender el trabajo de los emprendedores, diseñadores, científicos e ingenieros que investigan para crear soluciones limpias a las necesidades cotidianas.

La buena noticia es que la comunidad verde es cada vez más amplia, más abierta, está mejor formada y es más consciente de que ser sostenible no es ni mucho menos, lo único que hace falta para llegar al ciudadano que tiene criterio, está informado y que quiere saber a quién apoya y dónde invierte sus euros. Además de ser sostenible, lo verde (sea una causa, un servicio o un producto) necesita ser funcional, atractivo, y contar una historia que esté bien comunicada y toque nuestros resortes aspiracionales.

Gracias a esto el papel de la celebridad que se implica también está cambiando. Las hay que de forma más o menos acertada, no sólo se limitan a ponerle cara a una marca o a una causa sostenible, sino que están empezando a adoptar un rol distinto, más activo, invirtiendo y/o implicándose en el diseño de algún tipo de producto o servicio. Os pongo algunos ejemplos.

PHARREL WILLIAMS
A parte de llevar sombreros dónde caben dos señores como él, forma parte de Parley, un think tank de artistas, expertos y diseñadores desde el que se da visibilidad al problema de los vertidos plásticos en los océanos. Dentro de este grupo ha tomado cuerpo The Vortex Project, una colaboración conjunta entre Bionic, una empresa de la que es socio Williams y que fabrica una fibra textil a partir de residuos plásticos recogidos del mar, y la Sea Shepherd Conservation Society del ex veterano de Greenpeace, el Capitán Paul Watson.

The Vortex Project trabaja en el ámbito de la moda sostenible, fabricando ropa, zapatos, accesorios y piezas para automóviles con la fibra de Bionic. Bajo el paraguas de la marca G-star Raw, lanzarán en agosto la línea de vaqueros “Raw for the Oceans”. Algo que llama la atención es la ausencia de información en su web sobre certificaciones de sostenibilidad, procesos de eco-diseño o si llevan a cabo programas de prevención de vertidos en el mar. Desde luego la presencia de Pharrel beneficiará a la visibilidad de Parley, y por supuesto a  G-Star. Lo que si es irreprochable es la excelente ejecución de esta campaña.

¿Habías visto esta versión de “Happy” para Parley?

EMMA WATSON
“Hermione” colaboró en el 2011 en la creación de dos colecciones cápsula de moda sostenible: una para la marca People Tree y otra llamada Pure Threads en colaboración con Alberta Ferreti. Esta última hecha al 100% con materiales orgánicos. Emma también es parte del movimiento Green Carpet del que os hablamos hace un par de semanas en otro artículo de Vicky Ferrer. También ha protagonizado recientemente, un interesante editorial de moda para la revista Net a Porter donde habla sobre sostenibilidad y moda junto a cinco diseñadores, entre ellos, Christopher Bailey y Roland Mouret. Eso si, todo ropa de lujo, no apta para bolsillos proletarios.

JESSICA ALBA
Es co-fundadora de The Honest Company , una marca de cuidados para bebés con una amplia y atractiva línea de productos que abarca desde pañales, artículos para el baño hasta suplementos alimenticios. Muchos de sus productos son veganos, otros orgánicos y están libres de aditivos químicos y sustancias artificiales. El packaging es de origen vegetal y están certificados por BCorp, NSF, PETA y Green America Certified Business. Tiene un e-commerce atractivo, usable y organizado, con mucha información sobre el producto y los precios no son prohibitivos (aunque tampoco es barato). Además disponen de un programa de afiliados que hace que tengan excelentes reseñas tanto en la web como fuera.

GWEN STEFANI
La ex-vocalista de No Doubt, se suma al movimiento de la moda sostenible como creadora de DWP (Design with Purpose), una línea de básicos que se lanzará esta primavera. Se trata de 18 piezas de ropa casual hecha en su mayoría de Tencel. Este material es está hecho de una celulosa cultivada de forma sostenible que requiere poca energía y recursos para cultivarse y es totalmente biodegradable. Su gran porosidad permite la óptima absorción de los tintes. El material es transpirable, antibacteriano y muy apto para las pieles sensibles. Los precios estarán entre los 60€ y los 95€.

JON BON JOVI
The Jon Bon Jovi Soul Foundation trabaja desde el 2006 en proyectos para ayudar a personas sin hogar y en peligro de exclusión social. Dentro de los proyectos de la fundación, está el restaurante Soul Kitchen en el que (¡sorpresa!) no hay un menú con precios. El restaurante sólo sirve cenas, cocinadas en su mayoría con productos orgánicos. Los comensales pueden o bien pagar una donación mínima o trabajar como voluntarios para pagar el coste del cubierto.

Kitchen 2 from Bon Jovi on Vimeo.

KEVIN COSTNER
Es uno de los grandes inversores de la empresa Ocean Therapy Solutions, que ha creado una máquina para ayudar a limpiar el agua contaminada, de forma que centrifuga el agua y es capaz de separar el agua del crudo contaminante. La máquina es capaz de limpiar 760 litros de agua por minuto y una vez terminado el proceso el agua recupera un 99% de su pureza. El actor empezó este negocio en 1993, cuando compró una tecnología incipiente del gobierno para separar sustancias nucleares, y desde entonces ha invertido más de 20 millones de dólares en desarrollar estas máquinas.

¿Están las celebrities favoreciendo la percepción de intangibles a la sostenibilidad o por el contrario distorsionan los principios de este movimiento? ¿Qué te parece el papel de los famosos como influencers en el emprendimiento sostenible? ¿Son importantes a la hora de sensibilizar y adherir a más personas a un cambio de mentalidad? ¡Queremos conocer tu opinión!

*La huella de carbono es una forma de medir el impacto o la marca que deja una persona sobre el planeta en su vida cotidiana. Se trata de un recuento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), que son liberadas a la atmósfera debido a nuestras actividades cotidianas o a la comercialización de un producto.

Fuentes de este artículo:

http://www.good.is/

http://www.bionicyarn.com/

http://www.treehugger.com/

https://www.honest.com

http://www.the-eco-market.com/

http://www.billboard.com/

http://chrismorinphoto.com/

http://www.fashionista.com

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