Mucho más que sólo princesas

Todos hemos tenido de niños, algún juguete que nos arrancó un grito de euforia el día que nos lo regalaron. Y no era un palo, ¿eh? Eso es de niños postmodernos.

En mi caso no olvidaré jamás esa mañana de Navidad en la que me encontré una casa de muñecas aguardándome en el salón de casa. Era de colores chillones, metálica y tenía dos plantas además de toda la prole familiar al completo: el papá, la mamá, la abuela, el nene, la nena y el bebé. Esa casa fue mi juguete más preciado desde los cinco hasta los ocho años. Me pasaba las tardes jugando sola o con alguna amiguita montándonos historias sobre darle de cenar chuletas al bebé, mandar a los padres de vacaciones al espacio o bañar a la abuela. Dicho juego tenía mucho de recreación de relaciones, de construcción (y deconstrucción) de roles.

Innovación en Rosa

Por fin Lego sacó la figura de la mujer científica. Sus super poderes vienen inducidos por las gafas de pasta.

Pasé mucho tiempo con muñecos, me disfrazaba, leía, pintaba y jugaba a las casitas. Y demasiado poco lo dediqué a juegos, mal denominados, de niños, que también me fascinaban: siempre quise tener un mecano, juguetes de lego y jugar al escalextric. Pero se conoce que Papá Noel estaba poniéndose hasta arriba de Jaggermaister en el polo cuando se lo pedí. Sabemos de la importancia del juego en la infancia (y también a lo largo de la vida) porque permite desarrollar conocimientos y habilidades que más adelante, serán esenciales. Los juegos definen nuestra identidad y nos permiten ensayar la vida adulta. No es cosa poco seria esto del juego. Una pena no haber tenido más juguetes de construcción, porque quién sabe, igual ahora no estaría escribiendo este artículo y andaría por ahí, resolviendo las quimeras de la tele-transportación O_O

Para que a otras niñas no les pase esto, empiezan a surgir entre otras muchas iniciativas educativas destinadas a abrir horizontes, juguetes diseñados para potenciar las habilidades STEM (siglas en inglés de science, technology, engineering and maths).Y es que ¿cuántas ingenieras, científicas y programadoras conocemos? ¿y maestras, peluqueras, enfermeras y amas de casa?.

STEMinistas, una nueva especia

La (r)evolución STEMinista ya está en marcha

Goldieblox es un juguete creado para niñas por Debbie Sterling, una ingeniera graduada en Standford y que hizo posible su proyecto gracias a una campaña de crowfunding con Kickstarter. Aquí el video de presentación de Debbie en el que explica como llegó hasta la idea de Goldieblox.

Goldieblox combina las bondades de un set de herramientas con un libro interactivo. El libro nos conduce hacia Goldie, una niña inventora a la que hay que ayudar en sus aventuras. El libro guía a las niñas a través de instrucciones para aprender a utilizar sencillos ejes, bloques, ruedas y manillas para que finalmente puedan transformarlo todo en una sencilla cinta mecánica.

Dentro de esta línea de juegos pro STEM para niñas está Roominate, creado por dos ingenieras del MIT y Caltech, Alice Brooks y Bethina Chen. Roominate tiene diferentes formatos de packs con piezas, conectores y pequeños motores que permiten a las pequeñas construir desde casitas, hasta pequeños aviones y ascensores. Roominate, está pensado para que ellas mismas construyan su propio juguete de la forma que quieran, sin modelos fijados de antemano, lo que les permite dar rienda suelta a su creatividad y crear el modelo a partir de sus propias decisiones.

Y es que se está forjando un movimiento femenino trenzado con la tecnología y la educación que ya está rompiendo las paredes de la caja rosa.

¿Será que las niñas ya no quieren ser sólo princesas?

Compártelo

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

1 Comentario

  • Cuqui Lucas dice:

    En mi caso puedo decir q al tener hermano mayor , pude jugar con mecanos y scalestrix, pero además unos padres q siempre creyeron en la igualdad de sexos y aunq claro q tuve muñecas, cuidaban mucho de eso !Cuqui

Deja un comentario

EmailEmail
Pinterest